Furniture & objects

Consola

Console table

Mesa diseñada para apoyarse contra una pared, generalmente con solo dos patas delanteras.

La consola es una mesa específicamente diseñada para apoyarse contra un muro. A diferencia de las mesas autónomas que tienen cuatro patas, la consola típica del XVIII tiene solo dos patas delanteras visibles: las traseras se sustituyen por una fijación al muro mediante anclajes ocultos, lo que permite formas más imaginativas y reduce el peso visual del mueble en la sala.

Su función original era doble. Estructuralmente, soportar los grandes espejos de aparato que se instalaban encima de ella en los grandes salones del XVIII (la consola y el espejo formaban un conjunto coordinado). Decorativamente, definir un eje visual en la sala y servir de soporte ocasional para objetos preciosos: relojes, jarrones de porcelana, candelabros, esculturas decorativas.

En el rococó francés del XVIII las consolas alcanzan formas extraordinarias. La estructura es habitualmente de tilo o pino tallado y dorado al agua sobre gesso, con motivos rocaille (conchas, hojas, volutas, cabezas femeninas). El tablero es de mármol — blanco de Carrara, Brèche d'Alep, rojo de Languedoc — sostenido por la estructura tallada. Las patas pueden ser cabriolé o, en piezas más espectaculares, formas escultóricas de putti, cariátides, dragones, sirenas. El conjunto exhibe la maestría del tallista y del dorador.

El neoclasicismo Luis XVI simplifica la consola. Las patas se enderezan en columnas estriadas o en cuatro patas en X. El tablero de mármol se mantiene. Los motivos se vuelven más sobrios: guirnaldas de laurel, perlas, dentellones clásicos. Aparecen en los gabinetes neoclásicos.

El XIX produce abundantes consolas en revivals diversos: neorrococó victoriano e isabelino con tableros de mármol y estructuras talladas; estilo Luis Felipe francés más sobrio en madera oscura; consolas de salón burgués con frentes festoneados.

Hoy la consola sigue siendo una de las tipologías más utilizadas en interiorismo. Una consola del XVIII bien conservada (estructura tallada y dorada original, mármol original) tiene precio significativo. Las del XIX y revivals más recientes son accesibles. La principal vigilancia al comprar: que el tablero de mármol no esté partido o sustituido modernamente, y que el dorado conserve trazas del bol original (rojo o amarillo) en zonas de desgaste.

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