Techniques

Gesso

Pasta de yeso o creta mezclada con cola animal que se aplica sobre madera como preparación para dorar o pintar.

El gesso es la base sobre la que se construye casi todo el dorado europeo y buena parte de la pintura sobre tabla anterior al óleo. Su composición es simple — yeso muy fino o creta mezclados con cola animal (de conejo o pescado) y agua — pero su aplicación requiere paciencia y oficio: se aplica en muchas capas finísimas, dejando secar entre cada una y lijando entre capas hasta obtener una superficie uniforme, dura y absorbente.

Sobre el gesso así preparado se trabaja la talla decorativa fina (los relieves vegetales de marcos y consolas se modelan en gesso, no en madera), se aplica el bol (capa coloreada que prepara el dorado al agua), y finalmente el oro. El resultado es una superficie que parece tallada y dorada como un solo material continuo. Los marcos venecianos del XVIII, las consolas Luis XV doradas, los retablos barrocos españoles y las imágenes religiosas policromadas comparten esta arquitectura técnica.

La fragilidad del gesso es su talón de Aquiles: el yeso es higroscópico y se hincha con la humedad, los cambios bruscos de temperatura agrietan la capa, y un golpe puede saltar trozos enteros llevándose el dorado o la policromía con ellos. La conservación de piezas con gesso requiere ambientes estables: humedad relativa entre 40 y 60 por ciento, temperatura constante, evitar la luz directa del sol que hace trabajar al soporte de madera bajo la capa.

La restauración del gesso es una especialidad muy técnica. Las pérdidas pequeñas se rellenan con yeso de receta histórica y se redoran imitando la pátina del oro original. Las pérdidas grandes son irreversibles: redorar zonas extensas modifica el equilibrio cromático del conjunto y le quita autenticidad. En piezas históricas se prefiere conservar las marcas del tiempo a "completar" lo perdido.

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