Furniture & objects

Tibor

Ginger jar / Temple jar

Vaso cerámico oriental de gran tamaño con tapa, originalmente para conservar especias o tés y exportado masivamente a Europa.

El tibor es un vaso cerámico de gran tamaño, generalmente con tapa, originario de China y Japón. Su función original era doméstica y comercial: conservar especias, jengibre, tés o productos secos en condiciones de hermeticidad. Las grandes manufacturas chinas (Jingdezhen) y japonesas (Imari, Arita, Satsuma) los produjeron desde el siglo XV en porcelana, gres y loza esmaltada, y los exportaron masivamente a Europa entre los siglos XVI y XIX vía el comercio con la Compañía Holandesa de las Indias y con Portugal.

Estilísticamente hay varias familias. Los tibores chinos azul-blancos clásicos (porcelana blanca decorada en cobalto azul bajo cubierta) son los más reconocibles, producidos durante las dinastías Ming y Qing en gran cantidad. Los tibores Imari japoneses combinan azul cobalto, rojo de hierro y oro en composiciones vegetales y figurativas densas, asociados con la exportación holandesa del XVII y XVIII. Los Kakiemon japoneses tienen paletas más limpias, motivos más espaciados, y son los más cotizados. Los Satsuma japoneses, con esmaltes mate beige y dorado, llegaron masivamente en el XIX.

En la Europa del XVIII y XIX el tibor pasa de objeto utilitario a objeto decorativo de aparato. Se exhibe sobre consolas, en repisas de chimenea, en vitrinas. Las grandes residencias de la nobleza europea acumulan colecciones de tibores chinos y japoneses como testimonio de la riqueza y del cosmopolitismo de sus dueños.

Las imitaciones europeas del tibor oriental empiezan en el XVIII. Meissen, Sèvres, Delft (que se especializa en imitaciones de porcelana china azul-blanca con producción holandesa de loza estannífera), y otras manufacturas produjeron sus propias versiones. Algunas son tan refinadas que rivalizan con los originales orientales.

Distinguir tibores antiguos auténticos de reproducciones contemporáneas es esencial. Las marcas del fondo (sellos imperiales chinos, marcas de manufactura japonesa o europea) son una primera pista pero requieren conocimiento especializado. Los esmaltes, las pastas, las imperfecciones de cocción, las pátinas son indicadores complementarios. Las reproducciones de los XX y XXI son técnicamente impecables y a veces engañosas; el examen experto es necesario para piezas de cierto valor.

See also