Materials
Cera perdida
Lost-wax casting
Técnica de fundición ancestral que permite reproducir en metal con altísima fidelidad un modelo original modelado en cera.
La fundición a la cera perdida es la técnica que ha permitido producir las grandes obras escultóricas en bronce desde la antigüedad: los caballos de bronce griegos clásicos, los bronces renacentistas de Donatello y Cellini, las obras de Rodin del XIX, las esculturas modernas de Maillol o Brâncuși. El procedimiento es complejo y exige varias etapas, cada una con su oficio especializado.
El escultor modela el original en cera (sólida o reforzada con resinas), con todos los detalles que aparecerán en la pieza final: superficie, textura, modelado anatómico. Sobre el original se aplica un molde refractario — barro fino, yeso reforzado, cerámica especial — que cubre todas las superficies. Una vez cocido y endurecido, el conjunto se calienta y la cera se derrite y se evacúa por canales previstos: queda un molde hueco con la forma exacta del original, en negativo. En ese molde se vierte el bronce fundido. Tras el enfriamiento se rompe el molde y aparece la pieza en bronce, con todos los detalles de la cera original.
Después viene el cincelado en frío. La pieza recién fundida tiene rebabas, rugosidades, defectos de fundición. El cincelador retoca a mano cada superficie, define los detalles más finos, prepara la pieza para la patinación final. En piezas históricas el cincelado puede ser tan importante como la fundición misma: las grandes obras del XVIII francés (las de Caffieri y Gouthière) tenían cinceladores especializados que firmaban el trabajo final junto al fundidor.
La fundición a la cera perdida se distingue de la fundición en arena, otra técnica de reproducción del XIX. La fundición en arena permite reproducir piezas en serie (apretando la pieza original entre dos cajas de arena especial que conservan el negativo) y es mucho más rápida y económica, pero produce superficies menos finas y exige más cincelado posterior. Las grandes ediciones de bronce del XIX (Susse, Barbedienne) usan fundición en arena.
Para el coleccionista, los bronces a la cera perdida — especialmente los firmados — son los más valorados. La superficie tiene una densidad y un detalle que la fundición en arena no alcanza. Las piezas auténticas históricas conservan las marcas del cincelado a mano, los retoques individuales que las hacen únicas dentro de una serie.
