Guía

Tapices y textiles antiguos: guía del comprador

Aubusson, Gobelins, kilims: tres tradiciones, tres mercados. Por qué el estado de conservación importa más que la procedencia en el mundo textil.

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Si hay un campo de las antigüedades donde el estado de conservación importa más que cualquier otro factor, es el textil. Puedes restaurar un mueble con carcoma, puedes recablear una lámpara, puedes limpiar un bronce oxidado. Pero un tapiz con los hilos de seda degradados, las tramas rotas y los colores desvanecidos... eso tiene un arreglo muy limitado y muy caro. La verdad incómoda del mercado textil es esta: una pieza mediocre en buen estado vale más que una pieza magnífica en mal estado. Siempre.

Las tres grandes tradiciones europeas

Hablar de tapicería europea es hablar fundamentalmente de tres centros de producción, cada uno con su estética, su técnica y su mercado.

Los talleres flamencos —Bruselas, Tournai, Oudenaarde— dominaron la producción europea desde el siglo XV hasta bien entrado el XVII. Los grandes ciclos narrativos tejidos en Bruselas para la corona española y la nobleza borgoñona son obras maestras del arte occidental. Guy Delmarcel, en su monumental European Tapestries, calcula que Bruselas producía más de 10.000 metros cuadrados de tapicería al año en su apogeo. Las piezas flamencas que llegan al mercado hoy suelen ser fragmentos o piezas menores, pero incluso un verdure flamenco del XVII —esas composiciones de follaje sin figuras— tiene una presencia en la pared que ninguna reproducción consigue igualar.

La Manufacture des Gobelins, fundada por Colbert en 1662 como taller real francés, representa el pináculo de la tapicería como arte de Estado. Las piezas de Gobelins no se vendían; se regalaban como instrumentos diplomáticos. Por esa razón, rara vez aparecen en el mercado libre. Cuando lo hacen, los precios son estratosféricos: Christie's vendió un paño de la serie "Les Indes" de Gobelins por 430.000 libras en 2015.

Aubusson es otra historia. Los talleres de Aubusson y Felletin, en el centro de Francia, producían tapicería más accesible que Gobelins pero de una calidad notable. Su producción fue enorme —especialmente en los siglos XVIII y XIX— y eso significa que las piezas de Aubusson son, con diferencia, las más accesibles del mercado europeo. Un paño de Aubusson del XVIII en buen estado puede encontrarse por 3.000-8.000 euros. Las alfombras de Aubusson (tapicería de suelo, no de pared) del XIX se mueven entre 1.500 y 5.000 para tamaños medios. Es probablemente el mejor punto de entrada para un coleccionista nuevo.

El estado lo es todo

Insisto en esto porque es lo más importante que puedo transmitir. He visto compradores emocionarse con un tapiz del XVII en una feria, pagar una cifra importante, y descubrir después que la restauración necesaria costaba más que la pieza.

Los problemas más comunes en textiles antiguos incluyen:

  • Degradación de la seda: los hilos de seda antiguos son los primeros en deteriorarse, especialmente los teñidos con ciertos mordientes metálicos. En muchos tapices del XVII y XVIII, los detalles en seda (carnaciones, cielos, reflejos) han desaparecido, dejando solo la estructura de lana.
  • Decoloración: la luz ultravioleta degrada los tintes vegetales. Los azules (índigo, pastel) suelen resistir bien; los verdes y los rojos son los más vulnerables. Un tapiz que ha pasado siglos junto a una ventana orientada al sur puede haber perdido la mitad de su paleta.
  • Roturas y remiendos: las tramas se rompen por tensión mecánica, por polilla o por uso. Los remiendos antiguos son aceptables y forman parte de la historia de la pieza. Los remiendos chapuceros modernos la devalúan.
  • Forros y montajes: cómo está montado un tapiz importa enormemente. Un montaje con velcro sobre una tela de soporte es lo ideal; clavado directamente a la pared con tachuelas es un crimen.

El departamento de conservación textil del Metropolitan Museum de Nueva York publica guías técnicas excelentes sobre preservación de textiles históricos. Son lectura obligada antes de invertir en una pieza importante.

Más allá de Europa: kilims, suzanis y el mercado transcultural

El mercado de textiles antiguos no se limita a la tapicería europea. Los kilims anatolios, las suzanis de Asia Central y los textiles precolombinos constituyen campos de coleccionismo con tradiciones propias y mercados específicos.

Los kilims —alfombras de trama plana, sin nudo— son probablemente el textil antiguo más popular entre compradores jóvenes. Y con razón: un kilim anatolio del XIX con buenos colores vegetales es una pieza espectacular que funciona en cualquier interior contemporáneo. El mercado se ha sofisticado enormemente: mientras que hace veinte años un kilim era simplemente "turco" o "persa", hoy los coleccionistas distinguen entre regiones (Konya, Malatya, Sivas, Karapinar) y buscan ejemplares con tintes vegetales originales y diseños tribales específicos.

Las suzanis —esos grandes bordados de Asia Central, sobre todo de Uzbekistán— han vivido un boom de precios en la última década. Las piezas del XIX con diseños florales exuberantes sobre algodón se han convertido en objetos de deseo para decoradores. Lo que costaba 300-500 euros en 2005 se vende hoy por 2.000-4.000. Los suzanis genuinamente antiguos (XVIII o antes) son raros y caros.

Comprar con criterio

Primero: toca el textil. Siempre. Los hilos sanos son flexibles; los degradados se rompen al doblarlos. Si un vendedor no te deja tocar la pieza, busca otro vendedor.

Segundo: mira el reverso. En tapicería, el reverso muestra la estructura de la trama sin el desgaste de la superficie. Los colores suelen estar mejor conservados en el reverso, lo que te da una idea de la paleta original. En kilims, el reverso revela si los tintes son vegetales (aspecto irregular, variaciones de tono) o sintéticos (uniformes, a veces con un brillo artificial).

Tercero: presupuesta la conservación. Un tapiz europeo que vas a colgar en la pared necesita un forro profesional, un sistema de montaje adecuado y un entorno con luz controlada. Eso no es barato: la preparación profesional de un tapiz de 2x3 metros puede costar 1.000-2.000 euros. Inclúyelo en tu cálculo.

Un buen textil antiguo tiene algo que ningún otro objeto posee: la huella literal de la mano que lo tejió. Cada nudo, cada pasada de trama, es un gesto humano preservado en fibra.

Y un último consejo, quizá el más personal: no compres textiles antiguos para guardarlos. Comprálos para vivirlos. Un kilim en el suelo se desgasta, sí, pero también se vive. Un tapiz en la pared transforma una habitación de una forma que ningún cuadro consigue. Las mejores colecciones de textiles que he visto no están en vitrinas; están en casas donde la gente camina sobre ellos, come junto a ellos y envejece con ellos.

Referencias

  • Delmarcel, G. (1999). Flemish Tapestry from the 15th to the 18th Century. Tielt: Lannoo.
  • Metropolitan Museum of Art, Departamento de Conservación Textil. Guías técnicas de preservación.
  • Hull, A. & Luczyc-Wyhowska, J. (2012). Kilim: The Complete Guide. Londres: Thames & Hudson.
  • Bier, C. (2010). Woven from the Soul, Spun from the Heart: Textile Arts of Safavid and Qajar Iran. Washington: The Textile Museum.

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