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Antique wingback chairs: a guide to choosing, identifying, and restoring the living room classic

The wingback chair is one of Europe's most iconic furniture pieces. From Queen Anne models to Spanish Isabelline designs, learn to distinguish eras, structures, and upholstery, and find the perfect wingback.

Antiga··11 min read

Hay pocos muebles que definan un salón como un sillón orejero. Esas dos "orejas" laterales — diseñadas originalmente para proteger al ocupante de las corrientes de aire en las casas frías de los siglos XVII y XVIII — se convirtieron con el tiempo en un símbolo de confort, elegancia y domesticidad. Un buen orejero antiguo, junto a una chimenea, es una de esas imágenes que trascienden las modas.

Pero no todos los orejeros son iguales, ni antiguos, ni valiosos. El mercado está lleno de reproducciones de todas las épocas, desde las copias victorianas del XIX hasta las imitaciones industriales del XX. Y dentro de los auténticamente antiguos, la calidad varía enormemente según la época, el taller y los materiales. Esta guía te ayudará a distinguir, elegir y, si es necesario, restaurar un sillón orejero con conocimiento de causa.

Orígenes: del sillón de chimenea al icono del diseño

El sillón orejero nace en Inglaterra a finales del siglo XVII, en el período que los ingleses llaman "William and Mary". Su función era puramente práctica: proteger del frío en habitaciones con corrientes constantes. Las primeras versiones eran rectas, altas y austeras, con estructura de haya o nogal y tapizados en cuero o damasco.

La evolución estilística del orejero acompaña la historia del mueble europeo. El modelo Queen Anne (principios del XVIII) introduce la pata cabriolé y las líneas curvas. El Chippendale (mediados del XVIII) añade patas rectas acanaladas y orejas más pronunciadas. El georgiano tiende a formas más rectas y clásicas. Y en España, los orejeros se adaptan al gusto local: más anchos, más bajos, con tapizados más ornamentados y estructuras frecuentemente de nogal español.

El orejero español: una variante poco conocida

España desarrolló su propia tradición de sillones orejeros, especialmente durante los siglos XVIII y XIX. Los orejeros isabelinos (mediados del XIX) son probablemente los más frecuentes en el mercado español: estructura de caoba o nogal, orejas generosas, brazos curvos y tapizado en terciopelo, damasco o petit point. Son piezas robustas, cómodas y con una presencia visual que los hace perfectos para un salón actual.

Menos conocidos pero igualmente interesantes son los orejeros fernandinos (primer tercio del XIX), que combinan la influencia francesa del estilo Imperio con la solidez constructiva española. Y los orejeros de frailero adaptados — una variante particularmente española que fusiona el respaldo recto del sillón frailero con las orejas laterales del modelo inglés.

Cómo evaluar la estructura

La estructura es lo que determina si un orejero merece la inversión de una restauración o no. Un orejero con buena estructura y tapizado malo es una oportunidad; un orejero con estructura comprometida es un problema, por bonito que sea el tapizado. Para evaluar la estructura, hay que mirarla — y eso significa, en muchos casos, levantar la tela del faldón inferior.

  • Verifica las uniones: las patas deben estar firmes, sin juego. Las uniones de espiga y mortaja son indicador de calidad.
  • Comprueba el bastidor del asiento: debe ser sólido, sin crujidos. Si el bastidor es de madera blanda (abeto, pino) y está agrietado, la reparación es costosa.
  • Busca marcas de carcoma: el serrín fresco indica infestación activa que debe tratarse antes de cualquier otra intervención.
  • Examina los brazos: son los puntos de mayor estrés. Una reparación estructural en un brazo roto es posible pero delicada.
  • Observa si las patas han sido recortadas: mide la altura del asiento. Si es inferior a 40 cm, es probable que alguien haya cortado las patas.

El tapizado: original, histórico o nuevo

En un sillón orejero, el tapizado es tan importante como la estructura — pero hay que ser realista. Conservar un tapizado original del XVIII en uso diario es casi imposible; las telas no resisten siglos de uso activo como la madera. Lo que sí conviene hacer es documentar el tapizado existente antes de retirarlo (puede dar pistas sobre la época y procedencia) y conservar muestras del relleno original, especialmente si es de crin de caballo, lana o fibra vegetal.

Para el retapizado, tienes dos opciones filosóficas: la "historicista" (elegir una tela coherente con la época del sillón — damasco, terciopelo de algodón, lino pesado) y la "contemporánea" (usar una tela actual que contraste con la estructura antigua). Ambas son legítimas. Lo importante es que el tapicero trabaje con técnicas tradicionales — relleno de crin, muelles en espiral, arpillera de base — y no con espuma de poliuretano pegada con cola, que es lo que hacen muchos tapiceros sin formación en mueble antiguo.

El mejor tapicero que conozco dice que retapizar un orejero antiguo correctamente lleva entre 30 y 40 horas de trabajo manual. Si alguien te ofrece hacerlo en un día, huye.

Precios en el mercado actual

Los orejeros isabelinos en buen estado estructural pero con tapizado que necesita renovación se mueven entre 400 y 1.200 euros. Un orejero inglés del XVIII (Queen Anne, Chippendale) puede oscilar entre 1.500 y 6.000 euros según estilo y estado. Las piezas excepcionales — orejeros georgianos con tapizado original, modelos firmados o con documentación — pueden superar los 10.000 euros.

A estos precios hay que sumar el coste de retapizado, que en un taller serio oscila entre 800 y 2.000 euros dependiendo de la tela elegida y la complejidad de la pieza. Sé que la suma puede parecer elevada, pero piensa en lo que cuesta un sillón nuevo de calidad comparable — y en que el orejero antiguo, bien restaurado, no pierde valor con el uso.

Integración en interiores actuales

El orejero antiguo es una de las piezas más fotografiadas del interiorismo contemporáneo, y con razón. Su silueta es tan potente que funciona como escultura tanto como asiento. Los interioristas más interesantes lo colocan en contextos inesperados — junto a una mesa de trabajo moderna, en un rincón de lectura minimalista, como contrapunto a un sofá de líneas rectas. La regla es simple: cuanto más limpio y contemporáneo sea el entorno, más impacto tiene el orejero.

Asientos con historia

En Antiga seleccionamos sillones y asientos antiguos evaluando cuidadosamente la estructura para garantizar años de uso.

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