Historia

Mueble antiguo italiano: del Renacimiento al Neoclásico

El vocabulario del mueble italiano —cassone, credenza, savonarola— y las técnicas que lo hicieron único: pietra dura, intarsia y dorado. Un recorrido por tres siglos de maestría.

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Italia inventó el mobiliario moderno. Eso no es una opinión; es un hecho histórico. Mientras el resto de Europa seguía sentándose en arcones y comiendo en mesas de caballete, los talleres florentinos del Quattrocento estaban produciendo escritorios con marquetería perspectivista, arcones pintados por artistas de primera línea y sillas que combinaban estructura y elegancia de un modo que no se había visto desde Roma.

Y sin embargo, el mueble italiano antiguo es sorprendentemente desconocido fuera de los círculos especializados. Todo el mundo sabe lo que es una cómoda Louis XV o una mesa Chippendale, pero ¿cuánta gente puede describir un cassone florentino o explicar qué es la intarsia? Muy poca. Y es una lástima, porque el mueble italiano tiene una riqueza —técnica, estética, histórica— que no tiene equivalente.

El vocabulario: empezar por los nombres

El mueble italiano tiene su propio léxico. Aprenderlo es imprescindible si quieres moverte en este campo:

  • Cassone: el arcón renacentista. Era la pieza de mobiliario más importante de una casa del XV o XVI, a menudo encargada como parte de una dote matrimonial. Los mejores cassoni tienen paneles pintados por artistas como Botticelli, Lo Scheggia o el Maestro de Marradi. Sí, artistas que hoy cuelgan en los Uffizi pintaban muebles.
  • Credenza: aparador bajo con puertas, originalmente usado para «acreditar» la comida (de ahí el nombre: se probaba la comida encima para demostrar que no estaba envenenada). Las credenze renacentistas suelen ser de nogal, con frentes tallados con motivos clasicistas.
  • Silla Savonarola: estructura de tijera con múltiples travesaños curvos que forman una base en X. Se pliega. Es una de las formas más bellas de la historia del mobiliario. El nombre viene del fraile dominico, aunque la forma es anterior a él. Las originales del XV son rarísimas; las del XVI y XVII, menos infrecuentes.
  • Sgabello: silla de tabla, sin brazos, con asiento y respaldo formados por tablas recortadas. A menudo con tallas elaboradas. Es un mueble menor pero con mucho encanto, y relativamente asequible en el mercado.
  • Cassapanca: la evolución del cassone: un arcón con respaldo y brazos, que funciona como banco con almacenaje. Típico del XVI. Las hay extraordinarias en el Palazzo Davanzati de Florencia.

Las técnicas: lo que hace único al mueble italiano

Si Francia domina la marquetería de maderas y los bronces dorados, Italia domina tres técnicas que nadie ha igualado: la intarsia, la pietra dura y el dorado.

La intarsia (taracea de madera) alcanza en Italia un nivel que roza lo inverosímil. Los paneles de intarsia del studiolo de Federico da Montefeltro en Urbino (hoy parcialmente en el Met de Nueva York) representan estanterías con libros, instrumentos musicales y objetos cotidianos con un realismo tridimensional que parece imposible para un trabajo en madera. Se consigue usando decenas de maderas distintas, cada una con su color natural, cortadas con una precisión milimétrica.

La pietra dura (literalmente «piedra dura») es una técnica de incrustación de piedras semipreciosas —lapislázuli, jaspe, ágata, malaquita, coral— en tableros de mármol o en paneles de madera. El centro histórico de producción es el Opificio delle Pietre Dure de Florencia, fundado en 1588 por los Médicis y que sigue activo hoy como instituto de restauración. Los tableros de pietra dura con motivos florales o de pájaros que se hicieron para las grandes familias florentinas entre el XVI y el XVIII son piezas de una belleza absurda. Y de un precio proporcional.

El dorado italiano merece un capítulo aparte. Mientras que en Francia se dora sobre bronce, en Italia se dora directamente sobre madera tallada. La técnica del dorado al agua con pan de oro sobre bol de Armenia rojo produce esa superficie cálida y ligeramente irregular que distingue al dorado antiguo del moderno. Las consolas y los marcos dorados del barroco romano y veneciano son el mejor ejemplo: piezas exuberantes, teatrales, diseñadas para impresionar. Las colecciones del Palazzo Pitti en Florencia y del Palazzo Reale en Turín ofrecen un panorama espectacular.

Del Renacimiento al Neoclásico: tres siglos en resumen

El Renacimiento italiano (XV-XVI) produce muebles arquitectónicos: formas claras, proporciones clásicas, tallas con motivos de acanto, grutescos, putti y medallones. El nogal es la madera dominante. Los muebles son sólidos, casi severos, con una nobleza que viene de las proporciones, no de la decoración.

El Barroco (XVII-primera mitad del XVIII) lo cambia todo. Las formas se hinchan, se retuercen, se doran. Roma y Venecia son los centros de un mobiliario que busca el drama y lo espectacular. Las consolas con tableros de mármol y patas de águila dorada, los espejos con marcos tallados de un metro de grosor, los bargueños de ébano con incrustaciones de pietra dura: todo es exceso, pero un exceso controlado por una artesanía soberbia.

El Neoclasicismo (segunda mitad del XVIII) trae la calma. Influenciado por los descubrimientos de Pompeya y Herculano (ambos en territorio italiano, no lo olvidemos), el mueble se rectifica. Líneas sobrias, motivos de guirnaldas y urnas, patas cónicas estriadas. Giuseppe Maggiolini, trabajando en Milán, produce cómodas con marqueterías de una delicadeza extraordinaria que son lo mejor del Neoclásico europeo. Sus flores de marquetería tienen una suavidad cromática que parece pintada, no incrustada.

Comprar mueble italiano: lo que sé después de años en el oficio

El mueble italiano tiene un problema y una ventaja. El problema: hay muchas falsificaciones, especialmente de piezas renacentistas. El XIX produjo toneladas de cassoni «renacentistas» que se vendieron a turistas ingleses y americanos ávidos de antigüedades florentinas. Muchos de esos muebles siguen circulando hoy, a veces con pedigrís «respetables» que no resisten un análisis serio.

La ventaja: el mueble barroco y neoclásico italiano está, para mi gusto, infravalorado en el mercado español. Una consola romana dorada del XVIII, que en Italia costaría 8.000-15.000 euros, aquí se puede encontrar por la mitad. Y es una pieza que transforma cualquier espacio.

Un consejo práctico: desconfía de cualquier mueble italiano «renacentista» que tenga una pátina demasiado uniforme. Los muebles genuinos del XV y XVI tienen una pátina estratificada, con zonas más oscuras donde se ha acumulado la suciedad de siglos y zonas más claras donde el uso ha desgastado la superficie. Una pátina «pareja» es casi siempre artificial.

Referencias

  • Ajmar-Wollheim, M., & Dennis, F. (eds.). (2006). At Home in Renaissance Italy. London: V&A Publications.
  • González-Palacios, A. (1984). Il mobile in Liguria. Genova: Sagep.
  • Palazzo Pitti, Florencia. Galleria d'Arte Moderna e Museo degli Argenti: mobiliario. Consultado en uffizi.it/palazzo-pitti.
  • Hayward, H. (ed.). (1965). World Furniture: An Illustrated History. London: Hamlyn.
  • Thornton, P. (1991). The Italian Renaissance Interior, 1400–1600. New York: Harry N. Abrams.

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